¿Y si para ganar músculo, fuerza y rendimiento estuvieras apagando tus propios testículos?
La testosterona funciona. En hombres sanos, la administración de dosis suprrafisiológicas puede aumentar la masa muscular, la masa libre de grasa y la fuerza. Esto está demostrado en estudios clínicos. El problema es que ese beneficio tiene un precio fisiológico cuando se utiliza en hombres que no tienen déficit de testosterona.
Consultas Urológicas Madrid Urología Te vemos hoy mismo.

Cuando administramos testosterona desde fuera, el cerebro detecta que existe suficiente cantidad de hormona y reduce la producción de GnRH, LH y FSH.
El resultado es paradójico: podemos tener una testosterona elevada en sangre mientras los testículos reciben cada vez menos estímulo.
Disminuye la producción de testosterona endógena y también la testosterona dentro del propio testículo, imprescindible para fabricar espermatozoides.
La supresión de LH y FSH puede producir disminución del volumen testicular y reducción importante de la producción de espermatozoides, llegando incluso a la azoospermia.
Y aquí existe un error frecuente: la inhibina B participa en la regulación de la función de las células de Sertoli, pero la espermatogénesis necesita también FSH y concentraciones elevadas de testosterona intratesticular.
Por eso, tener mucha testosterona en una analítica no significa tener una buena función testicular.
Después de suspenderla, el eje hormonal necesita tiempo para volver a funcionar. La recuperación puede tardar meses y la recuperación de la espermatogénesis puede ser todavía más lenta, especialmente después de dosis elevadas, tratamientos prolongados o múltiples ciclos.
En algunos hombres la recuperación puede ser incompleta.
El uso suprrafisiológico puede aumentar la presión arterial y alterar el perfil lipídico, especialmente reduciendo HDL y aumentando LDL/ApoB. La exposición prolongada a esteroides anabolizantes se ha asociado además con cambios estructurales y funcionales cardíacos y con aterosclerosis.
Esto no debe confundirse con la testosterona utilizada como tratamiento médico en un hombre con hipogonadismo y correctamente monitorizada.
La testosterona y los esteroides anabolizantes tienen otras dianas en el organismo. Pueden producir alteraciones del colesterol y del hematocrito, aumento de la presión arterial y, en determinados usuarios y compuestos, afectación hepática o renal. También pueden aparecer acné, piel grasa, caída acelerada del cabello en hombres predispuestos y ginecomastia.
Es decir, el efecto no se limita a los músculos y los testículos: es una intervención farmacológica que afecta a múltiples sistemas del organismo.
La relación es más compleja de lo que suele decirse. Dosis suprrafisiológicas pueden asociarse en algunas personas con irritabilidad, cambios de humor, impulsividad o agresividad. Además, la retirada puede acompañarse de cansancio, disminución de libido, ansiedad o síntomas depresivos.
La testosterona sí mejora el rendimiento físico. Pero en un hombre que ya tiene niveles normales, no estamos corrigiendo una enfermedad: estamos forzando farmacológicamente un sistema que funciona correctamente.
Y el precio puede ser alto:
Más músculo y fuerza por fuera; menos producción hormonal, menos espermatozoides y menor función testicular por dentro.
Y además pueden verse afectados el sistema cardiovascular, el metabolismo lipídico, la presión arterial, la piel, el hígado, el riñón y el estado psicológico.
La pregunta no es si la testosterona funciona.
La pregunta es si merece la pena apagar temporalmente tu propia fábrica de testosterona para conseguirlo.
??Madrid Urología ??
Aquí es Donde la Solución Empieza
? Consultas de 1 hora.
? Cirugía en 3 días
? Calle Corazón de María 23. Primero B. Chamartín. Madrid. España
? citas@madridurologia.com
?910 32 73 74
?656727747
Consultas Urológicas Madrid Urología Te vemos hoy mismo.