El cultivo de semen se utiliza con frecuencia cuando se sospecha una prostatitis bacteriana crónica. Pero existe un problema fundamental: el semen no procede exclusivamente de la próstata.
El eyaculado contiene secreciones procedentes de diferentes estructuras del aparato genital masculino:
? Por tanto, si encontramos una bacteria en el semen, sabemos que el microorganismo está presente en el eyaculado, pero no podemos determinar con seguridad que proceda de la próstata.
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Aquí aparece uno de los principales problemas.
Encontrar una bacteria no significa necesariamente haber encontrado el foco de la infección.
Un cultivo de semen positivo puede identificar un microorganismo, pero no permite saber si procede de la próstata, las vesículas seminales, la uretra u otra estructura que participa en la formación del eyaculado.
Y eso puede llevar a un diagnóstico incorrecto de prostatitis bacteriana crónica.
Cuando se compara el cultivo de semen con el test de Meares-Stamey, los resultados muestran importantes limitaciones.
En uno de los estudios clásicos, el cultivo de semen presentó aproximadamente un 45 % de sensibilidad y un 94 % de especificidad frente al test de localización.
¿Son buenos estos datos? ¿Qué quieren decir exactamente?
Esto significa que un cultivo de semen negativo no descarta una prostatitis bacteriana, mientras que un resultado positivo tampoco demuestra por sí solo que la próstata sea el origen del microorganismo.
No necesariamente.
Algunos estudios han demostrado que añadir el cultivo de semen puede aumentar el número de microorganismos detectados.
Pero debemos preguntarnos:
¿Estamos mejorando el diagnóstico o simplemente encontrando más bacterias?
Porque el objetivo no debería ser únicamente identificar un microorganismo, sino determinar si ese microorganismo está localizado en la próstata y si realmente explica el cuadro clínico.
Una mayor capacidad para detectar bacterias puede tener poco valor si perdemos la capacidad de conocer su procedencia.
Este punto es especialmente importante.
Las Guías Europeas de Urología (EAU) recomiendan, ante la sospecha de prostatitis bacteriana crónica, realizar un estudio microbiológico de localización mediante el test de Meares-Stamey de 2 o 4 vasos.
Y aquí está la clave:
? El cultivo aislado del eyaculado no forma parte de la evaluación microbiológica rutinaria recomendada para diagnosticar prostatitis bacteriana crónica.
? La recomendación es utilizar pruebas que permitan localizar el origen del microorganismo, no simplemente demostrar que existe una bacteria en el semen.
Semen positivo ? próstata infectada.
El cultivo de semen puede detectar microorganismos, pero no nos dice necesariamente de dónde proceden.
En medicina, encontrar un germen es importante.
Pero localizarlo correctamente puede ser todavía más importante.
Y recuerda. En Madrid Urología realizamos la Prueba de Stamey Meares con el máximo rigor clínico para un resultado correcto.
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